A veces nos sentimos indefensos, pequeños en un mundo que es extremadamente grande y cerramos los ojos para intentar olvidarnos de lo que pasa a nuestro alrededor probando a caer en un sueño que atrape las pesadillas. Pero somos tan débiles que hasta nuestros propios sentimientos se apoderan de nuestra sonrisa los días de lluvia. Puede que así, no veamos bien la realidad y no aprendamos a querer como debe de ser. Puede que asi, nos demos cuenta de lo que tenemos. Puede que así, nos convirtamos en fuertes hombres y mujeres el día de mañana. Pero, ¿vale la pena esperar con los brazos cruzados mientras que todo transcurre como rutina?


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